¿Por qué nos matan con el precio del vino?
Por lo general, en toda la cadena agroalimentaria el primero y el último (productores y consumidores), son los mayormente perjudicados por la distorsión de los precios, que en el caso de los vinos puede ir desde una uva mal pagada, a una botella con valores sobredimensionados en el restaurante.
Arriba del ring, la pelea está por comenzar. Vemos por un lado a productores primarios que cobran poco y nada por la uva, y bodegueros que corren con riesgos climáticos e insumos a pagar en moneda extranjera (cápsulas, botellas, corchos) y, encima, soportar las presiones del impresentable Guillermo Moreno, que no los deja aumentar los precios internos. En el otro rincón: vinotecas, supermercados y restaurantes que duplican, triplican y más, aún en los valores que ellos mismos pagan por el vino (y nadie sabe por qué, en este caso, Moreno no interviene).

El primero y el último de la cadena, los más perjudicados
A todo esto, debemos tomar en cuenta la distorsión que ejercen las “grandes†bodegas a la hora de sentarse a negociar. El “2 x 1â€, “3 x 1â€, el “peaje para poner tu vino en mi mesaâ€, son moneda corriente en nuestro mercado doméstico.
Cualquier viajero nacional desprevenido, podrá comprobar cómo un vino “superpremium†vale aquà 3 o 4 veces más que en el extranjero. Y nada tiene que ver en ello la incidencia de los eventuales impuestos a pagar.
Las estrategias “marketineras†llevan a creer que al consumidor local hay que matarlo, total lo que “no vendemos aquà lo colocamos afuera a menor precioâ€.
En verdad, muchas veces somos los periodistas los culpables de tamaño desaguisado. Confundimos al consumidor describiendo aromas primarios, secundarios y terciarios que sólo un experto (y ni siquiera eso) podrÃan descubrir. Y en todo caso, qué importa, lo que realmente vale es si el vino me gusta o no.
La parte del león
En el negocio del vino hay, como en todos lados, vencedores y vencidos. Se podrá decir que uno nunca vio un bodeguero pobre. Es lo mismo que dicen los ignorantes del gobierno sobre los productores agropecuarios. La intermediación, no tengan dudas, es mejor negocio que luchar contra los impuestos, el clima desfavorable, los insumos que están por las nubes, la falta de mano de obra para la cosecha, las distorsiones en el mercado por causa de una guerra de guerrillas entre bodegas y las trabas para exportar (como si no fuéramos un paÃs de neto perfil agroexportador).
Entonces, el que produce es siempre el que menos gana. Un amigo bodeguero de Salta, sacaba cuentas tiempo atrás sobre lo que le quedaba por cada botella de su vino Ãcono. Sobre el valor de vinoteca, apenas un 20 %, con suerte. “Asà que me lo tomo con mis amigosâ€, nos decÃa (por suerte estamos incluidos en ese cÃrculo amistoso).
Como se aprecia, la “parte del león†se la llevan los intermediarios, con muy diversos matices según sea el sistema de comercialización de cada bodega. Hasta ahÃ, en todo caso, podemos discutir si realmente un vino vale lo que cuesta. Pero en general, los precios de góndola no están demasiado sobrecargados.
Respecto al valor intrÃnseco, según nuestra modesta opinión un vino (cualquiera) no deberÃa costar más de $ 80. No hay razones (ni racionalidad) fuera de este valor, sólo cuestiones de marketing que el común de los mortales no comprendemos pero sà padecemos en nuestros bolsillos.
Restaurantes recargados
El caso de los restaurantes (o en todo caso lo que se conoce como HORECA –hoteles, restaurantes y cafés), todo es más complicado. Ocurre que dentro de la cuenta, el consumo del vino suele ser lo más doloroso para el cliente.
Lo razonable serÃa que nadie cargara más del 100 % de lo que le cuesta al restaurateur. Pero muchas veces, nos sorprendemos con vinos recargados en un 200 %, 300 % y más.
Hagamos cuentas. Un vino de $ 60 en vinoteca, le dejará al productor no mucho más de $ 20 por botella. Si en el restaurante vale 120, podremos aceptarlo por el valor agregado (servicio adecuado, decantador si cabe, copa de calidad, etcétera). Esto último si el cliente es afortunado, porque la mayorÃa de las veces nos atienden mal, el vino está caliente y la copa es berreta.
Sigamos. Si el mismo vino costara $ 180, el último eslabón de la cadena se estarÃa llevando nada menos que $ 120, más la diferencia entre lo que le queda del margen entre el precio de bodega que es sensiblemente inferior a los $ 60 originales. Y no contamos el poder de negociación del dueño del restaurante, que tal vez haya recibido (al menos en el caso de las bodegas grandes) el famoso “2 x 1†o “3 x 1â€. Mucho por cierto, casi usurario.
Al momento de elegir un restaurante, entonces, habrá que prestar mucha atención a este tema crucial que engrosará la cuenta final. Las soluciones pasan por buscar lugares donde los valores sean razonables y, en todo caso, optar por una copita o algún vino de inmejorable relación precio- calidad. El consejo es que usted deje de lado el “ver y ser visto†porque no importa que los demás vean que está pagando el vino más oneroso, sólo por el afán de aparentar.
Yo mismo, le digo, no tengo empacho de tomar agua si me estafan con el precio del vino. Es una cuestión de principio, porque a mà no me importan ni la sangrÃa, ni la firma de Michel Rolland, ni el aroma a montura de caballo transpirada, o si tal o cual vino tiene gusto a “umamiâ€. Me gusta el vino y que no me maten con el precio, la mejor opción sin dudas.
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Donde no te matan con el vino (y los recomendados)
Demuru – Honduras 5296, Palermo Hollywood- (Alfredo Roca Pinot Noir)
Doppio Zero – Zabala 1925, Belgrano- (Santos Beck Gran Cabernet)
EfÃmero FestÃn – Uriarte 1411, Palermo- (Ruca Malén Malbec)
El Defensor – Defensa 1380, San Telmo- (Finca La Luz Sangiovese)
Litoral – Costa Rica 4933, Palermo Soho- (Familia Gascón Rosé)
Pan y Arte – Boedo 876, Boedo- (Ponce Torres Reserva Malbec)
RaÃces – Crisólogo Larralde 3995, Saavedra – (Atilio Avena Roble Cabernet Sauvignon)
RotiserÃa Miramar – San Juan y SarandÃ, Balvanera – (Altos Las Hormigas Malbec)
SÃ, SÃ, Sà – Aimé Painé 1320, Puerto Madero Este – (La Flor de Pulenta Sauvignon Blanc)
ValparaÃso – Nicaragua 6078, Palermo Hollywood- (Lariviere Yturbe Chardonnay)


Excelente nota, muy esclarecedora. Ya la estoy recomendando a mis amigos.
Al fin una nota sobre esto!!!! Gracias miles, por todos los que nos gusta el vino y sufrimos el servicio en el restaurante. No solo se padecen los precios, sino el maltrato de la temperatura y otras pequeñeces salvables tan fácimente! (digo, por ej, nadie le enseña a los/las mozos/as de turno que no deben llenaaaaarme la copa????, especialmente de un blanco que se me entibia, puaj) O es para que tomes y tomes y no te des cuenta y te pidas otro? Si es asÃ, me espantan aún más…
Lo de los precios termina siendo asÃ, tal cual como dice la nota y al salir a cenar hacemos la cuenta inevitable: cuánto me sale este vino si me lo compro en la vinerÃa? Entonces terminamos decidiendo tomar el de mejor precio-calidad de la carta, aunque en casa, sea el que menos se compre….
Genial la nota del precio del vino…Muy piola la idea de que el cliente busque precio vs calidad en las cartas.
SerÃa interesante averiguar tambien porque todas las cartas de restaurants son iguales!!!
aqui sale publicado q en pan y arte no te matan con el vino y eso es mentira , te destruyen un vino de la casa (asi es estas puesto en la carte”vino pan y arte” sale 40 pesos y de ahi para arriba un vino un poc mas de nivel sale 50 pesos como minimo y de marca no muy conocida , por ej un santa julia q en un chino sale 15 pesos alli sale mas de 60 ,e ntonces como es eso de q no te matan con el vino , un abrazo ¡¡¡¡
Tomar como referencia a un supermercado chino parece poco serio. Ya sabemos que los precios de los vinos en ese tipo de comercios responden a una manera informal de comercialización. El que los compra allà sabrá a qué atenerse, tanto en el origen y la calidad del producto, o tal vez si tiene suerte saldrá beneficiado. Pero repito, no se puede pedir que un restaurante tome el valor de un vino en esos supermercados para fijar los precios del vino en su carta. Parece casi una cargada.
Juan Carlos…muy buena la nota pero creo que hay una gran responsabilidad en las bodegas. No sólo muchas y las más importantes practicamente le regalan el producto a los restó sino que ejercen un posicionamiento en el menú que distorciona todos los precios. Mi opinión es que una botella en la no deberÃa costar más de un 20% de lo que nos cuesta en una vinoteca o Supermercado de manera tal que el cliente se anime a probar un vino superior al q habitualmente toma en su casa.
De esta manera, no solamente al tener mejor precio en carta del vino habitual habrÃa mucho mayor venta y rotación (sin darle el espacio a la cerveza premium que crezca en este segmento), sino que habrÃa mayor prueba de los vinos superiores. AsÃ, lograrÃamos un crecimiento del consumo de todos los vinos en los restaurant con la consiguiente mayor facturación por parte de todos, bodegas y negocios. Recordemos que estos lugares eran “un lugar de prueba” de vinos superiores a los de consumo habitual pero debido a la distorción y excesiva carga de $$ en ellos, eso se ha vuelto algo imposible de llevar a cabo por el cliente.