El debut con un Puro
Si sentís curiosidad por saber qué rara seducción emana de los Puros, de la mano de nuestro especialista te invitamos a animarte y descubrir una forma diferente de fumar, donde los grandes protagonistas son los sentidos y no los pulmones

Para comenzar el viaje lo primero es definir el tamaño, que habitualmente debe estar relacionado con el tiempo que tengamos para dedicarle. Para el café de media mañana, un Corona Junior o Purito es lo ideal; para la sobremesa de un almuerzo un Petit Corona y para el After Dinner un Robusto, Corona Gorda o Churchill, puros de buen diámetro. Personalmente, y para que la primera vez no sea demasiado larga, le sugiero un formato Petit Corona, un puro de treinta a cuarenta minutos de fumada, que suele tener un buen tiro y una bocanada generosa.
De los diferentes tabacos a los que uno puede acceder, no dude en comenzar por un Habano; y digo Habano para definir a los puros hechos en La Habana, Cuba. El resto son puros dominicanos, hondureños, brasileros o argentinos, pero no son Habanos. Y en este punto quiero dejar claro que respeto y fumo diferentes tabacos porque cada uno tiene su toque personal. Pero si uno va a tener su debut, éste debe ser descollante y como decía Churchill, “llevando a Cuba en mis labios”.
Dentro de las más de treinta marcas que se producen en la isla, le sugiero seleccionar las más suaves, para luego animarse a sabores más plenos. Y si prefiere que le dé más detalles, empezaría con un Quintero o H. Upmann, seguiría con un Romeo y Julieta u Hoyo de Monterrey, y para cuando sus papilas estén más receptivas, Montecristo, Bolívar, Partagás, Cohiba, Vegas Robaina y tantas otras joyas que Cuba tiene para ofrecerle.
Ahora sí estamos preparados para el gran encuentro. Pero no desespere, porque antes debemos repasar juntos algunos detalles:
• En primer lugar, debe humedecer la cabeza del cigarro con los labios. Luego, utilizando una pequeña guillotina o tijera, cortarlo por la perilla (el sombrerito que cubre el extremo cerrado del cigarro), sólo 1 mm por debajo del borde. Si lo prefiere puede utilizar un Sacabocados, presionando el filo sobre la cabeza hasta dejarlo abierto.
• Para encenderlo es mejor usar fósforos de madera o un encendedor a gas; nunca a bencina, ya que esto perjudicará irremediablemente el sabor del puro. Deberá encenderlo con cuidado y cubriendo toda la superficie en forma pareja, para lograr una buena combustión y un buen tiraje.
• Ahora, aspire y juegue con el humo dentro de su paladar, sin tragarlo. Disfrútelo como haría con un vino y permita una pausa entre una bocanada y otra, de tal forma que el puro no se recaliente y el humo llegue siempre tibio al paladar. Deje que la ceniza crezca y se desprenda por sí misma.
• Cuando la combustión esté llegando a la mitad, el puro le dará todo, sin guardarse nada. Pasado ese tramo y cuando la brasa se esté acercando a la anilla, es hora de despedirlo, ya que en el último tercio se concentran todos los alquitranes de la combustión y es cuando comienza a cambiar el sabor original. Pero no lo lamente, porque todavía tiene un largo camino por recorrer, donde la variedad de formatos y sabores irán moldeando su paladar, hasta definir un gusto personal.
Seguramente, ahora podrá entender mejor mi pasión por los puros. Fumar me provoca sensaciones agradables y logro recrear a mi alrededor, un ambiente casi místico. Un buen Habano es un regalo para la vista, el olfato y el paladar, aunque como diría Mark Twain: “Tengo como norma no fumar más de un puro a la vez”.
Muchas gracias por la nota Sergio. Soy un amateur de los puros y con estos tips me has ayudado a mejorar mi disfrute.
No conozco a Sergio y por lo tanto no puedo aquilatar sus conocimientos. Sí me parece advertir ciertos errores de terminología y fotografía. Por ejemplo: se habla de puros y se muestran fotos de habanos. Se habla de puros y se pasa a hablar de cigarros. Ninguno de estos términos son cigarros. Veamos: habanos son los puros hechos en Cuba exclusivamente. Puros son los que fueron elaborados a mano “torciendo” las hojas de tabaco. Cigarros son aquellos que se hacen a mano o a máquina y que contienen tabaco picado. Como se puede ver, son diferencias importantes…que merecen ser tenidas en cuenta.
Estimado Sr.
Desde ya, le agradezco el interés y la iniciativa de enriquecer los conocimientos sobre este noble metier. Me permito ahora aclarar algunos conceptos que pueden entenderse como “errores de terminología”, con el principal objetivo de fomentar el crecimiento de este noble hábito.
Cuando me refiero a Cigarros, me estoy remitiendo al universo que comprende los productos maquinados con papel (capote homogeneizado), maquinados 100 % tabaco, y hechos a mano. Cuando hablo de Puros, me refiero a los cigarros que están elaborados sólo con tabaco, que a su vez, pueden ser maquinados o
hechos a mano. Y en cuanto al término Habanos, es cierto que es una denominación de origen y define a los Puros hechos en Cuba. De todos modos y volviendo al concepto anterior, los Habanos también son Puros cubanos, ya que están elaborados solo con tabaco y también se hacen a máquina y a mano.
Por lo tanto si afirmamos que los Habanos con cigarros puros, hechos en Cuba, que tienen denominación de origen, no estamos equivocando el concepto, más allá de estar hechos a máquina o a mano. Define un producto que está elaborado sólo con hojas de tabaco, sin entrar en sub categorías que están
dadas por la consistencia de su tripa, según sea “picadura” para los que están maquinados, “tripa corta” para los que están hechos a mano con trozos de hoja, y “tripa larga” para los que están elaborados artesanalmente con hojas de todo el largo del puro. Espero que esta aclaración contribuya al conocimiento general, que siempre enriquece cualquier discusión.
Un saludo cordial
Yo no voy a ser tan diplomático como el amigo Sergio Sciaroni, que dicho sea de paso es un ser que practica la modestia, lejos de cualquier símbolo de engreimiento o vanidad. La verdad es que me da un poquito de vergüenza ajena aquellas personas que están intentando posicionarse en el ramo de la prensa gastronómica (en la que aparecieron de golpe y porrazo) desde el púlpito y buscando desde la semántica discutirle a todo el mundo. Son capaces de querer enseñarle, por ejemplo, a un enólogo cómo se hace un vino. Se le puede perdonar a un lector que no pueda aquilatar los conocimientos de un escriba, pero nunca a quien se define como periodista. En todo caso, es deber del periodista investigar de quién se trata. Pero le voy a ahorrar el trabajo: Sergio Sciaroni y su hermano tienen una de las casas de tabaco más importantes de Buenos Aires desde hace 33 años. Su comercio, Casa Lotar, obtuvo el premio “Mejor detallista de Argentina” en la comercialización de Habanos. Y además estuvo nominado en Cuba como “Hombre Habano a nivel mundial”. No contentos con esto hace un par de años comenzaron a fabricar sus propios puros de la mano de Rogelio, uno de los grandes torcedores de H. Upman http://www.sybarite.com.ar/gourmets/puros-lotar-pensando-en-el-paladar-local/. En fin, el pez por la boca muere.