El extraño suceso del Fernet
De origen incierto, ha sido abrazado por las masas argentinas (no sólo cordobesas). En esta nota tratamos de develar el misterio de semejante éxito
Una noche estaba en la radio compartiendo el estudio con un músico alemán. El tipo se reparte sus días entre Frankfurt (de donde es originario), Toronto, Nueva York y Buenos Aires, se lo veía entusiasmado en Argentina. Ahí nomás le pregunté: ¿qué es lo que te atrae de nuestro país? y sin dudarlo un instante me dijo: “El Fernet con Coca”.
Esa combinación de este amaro con la gaseosa de la onda dinámica se popularizó en la década del ’80 y pese al escaso marketing cada vez tiene más seguidores. Se producen por año en el país alrededor de 25 millones de litros de este segmento de bebidas. El liderazgo lo tiene el Gran Buenos Aires con el 35 % y Córdoba con un 30 % (si tenemos en cuenta la cantidad de habitantes, la provincia mediterranea sigue siendo la reina indiscutida). En los últimos años, Tucumán y Salta, se han sumado a la locura por el Fernet.
El origen de esta bebida es bastante incierto pero se utiliza tanto como aperitivo como para bajar los excesos de la comida. La variante nuestra (como trago) es considerada vulgar y sino pregúntenle al golfista Ángel Cabrera que fue puesto de patitas en la calle por el dueño de un restaurante en Italia por probar esta variante.
Pero hay más datos: busqué en Facebook donde Branca tiene una página con 600.000 fans de todo el mundo, 420.000 son argentinos. La empresa tiene la fábrica original en Italia y fuera de allí otra en Tortuguitas, la segunda más grande del mundo luego de la de Milán.
Nuestro colega Facundo Di Genova, director de la revista Foodie, es un entendido en el tema y ha visitado personalmente la fábrica en el Gran Buenos Aires. Señala que el fernet no es una bebida fermentada, ni un destilado, ni siquiera un licor, es una ratafía, un ensamble de alcohol puro, agua, caramelo y una mezcla secreta de más de una veintena de extractos (principios activos) de raíces, tallos, flores, frutos, hojas y semillas, luego envejecido por no menos de un año. Manzanilla, cedrón, romero, genciana, aloe, ¿compota de ciruelas?, ¿¡ajenjo…!?
Sigue Facundo, “por más que se sepan todos los componentes es imposible imitarlo porque a cada hierba se le extrae el principio activo de una manera diferente (por vapor, por ebullición, por disolución en alcohol) y ninguna persona está en todos los procesos. Cada hierba se macera en temperaturas y tiempos distintos y, luego del ensamble, el fernet se envejece en trescientas cubas de miles de litros, cada una de ellas distinta de la otra, pero todas hechas con roble de Eslavonia (madera hoy en extinción). Luego de ese tiempo, el fernet se filtra y pasa a la matriz, a saber, las nueve barricas madres conectadas entre sí que suman casi medio millón de litros. Cada vez que sale un litro para embotellar, ingresa un nuevo litro de fernet, ya con un año de reposo, a la primera de las nueve barricas interconectadas. Reproducir este proceso completo parece todavía más difícil que explicar las bases de la física cuántica en un renglón”.
Hay que destacar que los “fernets” de más bajo costo son elaborados en forma artificial o sin maduración y pocas hierbas, en cambio los de más alto precio son productos elaborados con mayor cantidad de hierbas y maduración mínima de un año. De ahí el precio y, sobre todo, el sabor.
Hay varias leyendas sobre su origen: que fue creado en Francia, que fue en Checoslovaquia y la mar en coche. Sin embargo, la delantera la llevan los tanos. Algunos señalan que fue creado por un boticario austríaco de apellido Fernet. Desde el marketing Branca le atribuye la invención a la joven María Scala en Milán en 1845. María se casó con el farmacéutico Bernardino Branca, tomó su apellido y de ahí el nombre del licor. Por último otras voces señalan que la receta original era de un Dr. Fernet, de origen sueco.
Sea cual sea su origen hay una variante argentina que sigue en ascenso y está asociada con la bebida cola. Otro día les cuento más, ahora me tengo que ir, me está esperando un Fernet que pide ser consumido sin más demora. ¡Salud!
PD: Mi única gran borrachera fue con Fernet y salí ileso. Igualmente no lo hagan en sus casas.
Conocé más sobre esta bebida en el libro, “El barman científico” de Facundo Di Genova edición revisada 2011.
Horrible tema de Vilma Palma e Vampiros: Fernet con Coca
Documental de Discovery Channel
Foto: Flickr / Walter Bove
Hola Cali, con la nota me hiciste acordar cuando a principios de los 90´s , viajaba con un camión a Catamarca todas las semanas. Y en el norte saliendo de Quilino (Cba:) ya se ponía feo por el calor, algo que siempre sufrí y me da mucha sed, cruzar Las Salinas Grandes era “lindo” en verano. Siempre me tocaba cruzarlas entre las 14 y las 16 horas. llevaba una heladerita y varias botellas de agua mineral, (era la época del cólera), las bajaba a las botellas como un camello, pero tenía sed a los 10 minutos. Un día de demasiado calor en viísperas de las fiestas, en la estación de servicio que siempre paraba en Quilino, decido quedarme un par de horas, hasta que baje un poco la temperatura, pero en esa época del año solo baja de noche, estaba destruído dentro del comedor, habían desaparecido hasta las lagartijas, estabamos el que atendía el bolichito (un hincha furioso de Boca, pero buen tipo: este va para vos Cali ja ja), me dice “porteño tai hecho fleco”, si no doy más negro, y tomate un “fernando” pa levaantá el ánimo, no deja no me entra más nada tome de Córdoba hasta aca como 10 litros de agua, el negro sin decir nada, me trajo el milagroso brebaje, (ojo yo lo conocía pero no era gran tomador yo), me lo mande, creeme en 15-20 minutos tenía otro ánimo, le digo; negro cobrame y dame una botelle de Fernet y una grande de Coca, porteño la copa va por la caasa me respondió. Te la hago corta, si bien al cruzar las salinas siempre sufrís calor, nunca más, pero nunca eh, tuve esa sed de legionario perdido en el Sahara y sin cantimplora. Lástima no acordarme del nombre del Negraso que me dió la solucion. Un abrazo Cali y gracias, por hacerme recordar momentos de mi vida que había olvidado. Hasta la próxima. Goyo
Lo que tiene el Fernet es que comprando el “Único” obtenés la mejor calidad que hay en todo el universo a un precio bastante accesible, cosa que no pasa con los vinos, ni con los whiskys, ni con los aguardientes.
una bebida horrible y empalagosa, todos los la toman por q esta de moda, el mejor aperitivo lejos campari.
En Villa Dolores CBA, en decada del 90 el 70 % de los pibes ya tomabamos fernet.
Recuerdo que en las barras de los boliches estaban los vasos con las medidas de Branca,
era impresionante como se consumía esta bebida, y lo mejor que al otro dia estabas como nuevo.
saludos
en unos cuantos años o ya ahora, el abusivo consumo de fernet, sobre todos de los baratos, inclusive el branca, van a ver la cantidad de parkinsonianos que vamos a tener, el abuso te rompe el sistema nervioso central ( cerebro ) como toda bebida alcoholica pero esta mucho mas,no hay que abusar, pero los pibes se asesinan con el fernet con cola.