La milanga de Gulliver (o del Guinness)
En San Telmo aseguran que preparan la milanesa más grande del planeta. Es tan grande que no la pueden terminar entre cuatro. Descubrí la historia de este bodegón con mucho de fútbol.
Conocemos sobradamente a Damián Cicero por su gestión en el Casal de Catalunya y en El Rodeo de Bernal, donde comparte el negocio con su hermano Gabriel. Tocho Fernández es el hijo de un amigo, Antonio, bodeguero, importador de alimentos, corchero, en fin un polifacético personaje de la gastronomía porteña con quien compartimos noches de la UBVA (la misma cofradía del chiviélago, ya comentado en FDO). En síntesis, dos familias gastronómicas. Gabriel y Tocho son “almas máter” de El Defensor, nombre que alude a la calle donde tiene su asiento el bodegón, y también si se prefiere a los grandes zagueros del fútbol argentino, que poco a poco van ocupando su espacio gracias a viejas camisetas y fotografías. Si bien Tocho es del Rojo (lástima grande pero nadie es perfecto), esperamos que pronto el mariscal Perfumo ocupe el lugar que se merece (como jugador, no ya como periodista).
El Defensor es una muy buena parrilla, sin dudas, con onda popular y típicamente porteña, muy del agrado del público local y de los turistas que pululan por la zona. Para éstos últimos la cuenta será una ganga total, para nosotros casi lo mismo aunque nos paguen en pesos devaluados.
Pero más allá de las mollejas, riñones, chinchulines, chorizos y morcillas, del asado de tira, bife de chorizo, matambrito de cerdo, vacío y la Gran Costilla El Defensor, la estrella de la casa es la milanesa gigante, la más grande del mundo, que no pueden terminar ni cuatro comensales.

Si se anima, vaya acompañado
Digna del tamaño de Gulliver, viene con panceta, papas fritas, huevos fritos, arvejas y morrones asados. Mide casi medio metro de largo, para el Guinness. Y encima a menos de 60 sopes. Resulta obligatoria en la primera visita.
Otro símbolo del porteñismo es la picada con “vermú aparte”, para compartir por módicos 30 pesitos. Pero hay más: gambas al ajillo como las del Casal de Catalunya; tortilla de papa, cebolla y chorizo colorado; provoleta rellena; pesca del día; pollo a la provenzal. Para el final, postre vigilante o flan.
¿Un vino para recomendar?: Finca La Luz Sangiovese a 40 pesos, otra gentileza de la casa.
El Defensor – Defensa 1380, San Telmo. Tel.: 4307-1012. Martes a domingo, mediodía y noche. Pago sólo en efectivo.
¿Será más grande que la de La Farola? Por la foto parece que sí y es más tentadora por lo que tiene. Habrá que probarla y lese cuento.
Fola, cuentan que comiste una milanga entera vos y tu can sommelier!!!! y que esta nota la hizo el porque los hinchas de Tigre no saben nada de “defensores”.
Muy buena data!
GRANDE=BUENO Esa definición es la razón del mal comer argentino.
No estuve por El Defensor pero si por La Farola. Realmente prefiero una pequeña milanga de peceto cocida en el punto justo que una rebanada de vaca grasosa, por mejor negocio que parezca.
Daniel: Tampoco chico es sinónimo de bueno, aunque Gracián haya dicho que “lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Probá la milanesa gigante de El Defensor y después opiná al respecto. Opino lo mismo que vos sobre la de La Farola.
Estimado Daniel, no por grande tiene que ser grasosa y fea, sino probate una vaquillona asada con cuero, y después veni y contame…
Gente!… excelente el Defensor!… lindo lugar, calido y encima atendido por propios dueños Gaby un grande!!!,,, gracias por tu atencion… la pasamos hermoso y ademas vayan y prueben la super mila y despues me cuentan!!!
El Defensor es un lugar en el que te sentís abrazado por amigos de antaño. No es para simuladores o para gente que le gusta aparentar. Por suerte buscan otros ámbitos. Entonces: quien quiera comer muy bien, a precios más que razonables, en un ámbito donde no necesitás estar limpiándote la comisura de los labios con la servilleta y estar más derecho que un granadero, elegir entre parrilla, la milanesa u otras varias alternativas y entender que la abundancia de los platos no atenta contra la calidad ni contra el bolsillo de los dueños, que se dé una vuelta por El Defensor. Y que los amantes de Adriá sigan su camino.