Nectarine de los dioses
Tipo de cocina: De autor
Barrio: Recoleta
Precio: $$$$

Nectarine (en castellano, nectarina) es un injerto entre ciruelo y melocotonero (duraznero). Pero en realidad suena más a néctar, palabra tanto más acorde para simbolizar a este bistró ubicado en el Pasaje del Correo, al que muchos adjetivan como parisino, pero que es bien porteño, bien recoleto. Durante bastante tiempo, Nectarine fue sinónimo de cocina de excelencia y precios elevados que le daban una imagen de exclusividad, de inaccesible para mucha gente que ama comer bien y lo valora. Luego de una reforma en la ambientación (a cargo del arquitecto Horacio Gallo) y también en la composición societaria, el chef Rodrigo Sieiro vuelve por sus fueros. Y con una gran novedad para el público: su concepto actual (al decir del propio Rodrigo) es “muy amigable”. Para decirlo sin eufemismos, hoy en Nectarine se puede comer como en cualquier restaurante “top” de la ciudad, pero a un precio más conveniente. Por empezar, entonces, la relación precio-calidad es inobjetable. Vale la pena dejar los prejuicios a un lado, y dejarse llevar por la tentación de ir a comer a Nectarine, sin temores para cuando llegue la dolorosa. Sieiro se formó aquí con Beatriz Chomnalez (de quien seguramente adoptó su estilo francés), y afuera en Europa y los Estados Unidos. Su cocina se basa en el producto y una preparación impecable donde prevalece su creatividad. Su idea es revalorizar los insumos locales, algunos poco o nada conocidos por el común de la gente, lo que es bueno como intención pero también responde a una necesidad ya que la importación está recortada por razones poco inteligentes de política comercial. ¿Por qué no dejar que se importe foie gras si es un producto que aquí no se hace? Pues bien, ya nos referimos a la cocina y la ambientación. La tercera pata, como se sabe, es el servicio, un elemento indispensable para que el chef pueda lucirse con sus creaciones. Y aquí nos detenemos un instante para hacer una aclaración que le toca a quienes hacemos Fondo de Olla. Algunos nos identifican como “enemigos” de los sommeliers. Nada que ver. Sólo renegamos de la soberbia y la incontinencia verbal de algunos de ellos (actitud que también se traslada a periodistas gastronómicos, enólogos, bodegueros, restaurateurs, etcétera). Por eso hay que decir que Nectarine se da el lujo de contar con el profesionalismo de Paz Levinson (ex Restó), quien es responsable del armado y manejo de una carta de vinos difícil de empardar. Hay muchas etiquetas importadas, como el Trimbach Reserve Cosecha 2007 (Alsacia, Francia) y el increíble Tokaji Aszú 5 Puttonyos Chateau Dereszla (Hungría). Las opciones locales también son múltiples y con valores razonables. Las camareras jóvenes y simpáticas, derriban el mito de que no se puede ser eficiente teniendo pocos años, una cara bonita y escasa experiencia. Sólo es cuestión de atender con discreción y eficacia. Ya entrando en la carta, Nectarine se diferencia de todos los demás restaurantes, al ofrecer sus platos (14 entradas y principales) todos juntos, aunque manteniendo un orden racional, como que el primero es una la ensalada de pescado crudo, pomelos, rúcula y espárragos, y el último el ojo de bife con nabo caramelizado y crema de berros). Este es el único que no se ofrece como media porción. Y aquí justamente está la otra gran diferencia, porque esta modalidad de servir menos contenido pero igual calidad, da la chance de probar más cosas, armar uno mismo su propia degustación. A modo de descripción general, diremos que nos dejamos tentar por los langostinos con burrata; el jamón de pato con lengua vacuna y gastrique de vainilla; los ravioles de rabo y espinaca; el cordero con canelón de repollo, cebolla colorada y berenjenas; el magret de pato ahumado con chorizo de pato y tostadas de brioche. Y para el momento dulce, el crocante de cereales y chocolate, con pieles de pomelo. Más audaz, como postre, es el crottin con peras y quinotos en almíbar. El menú del mediodía (tres pasos con agua a $ 125) es una verdadera bicoca. A la noche, la cena le costará aproximadamente unos $ 200. Celebremos el regreso de Nectarine, hoy menos costoso, no tan selecto, pero con la calidad de siempre. FDO lo coloca así en el top cinco de Buenos Aires. Y encima no cobran servicio de mesa.
Nectarine - Vicente López 1661, Local 15 - Tel.: 4813-6993. Lunes a viernes mediodía y noche. Sábados noche. Pago en efectivo. Tarjetas, sólo VISA.
