El final de Utilísima
Lunes 16 de Septiembre de 2013
Utilísima, la popular señal de cable creada en la Argentina, desaparecerá de las pantallas antes de fin de año. Parte de sus contenidos pasarán a formar parte de la programación de Fox Life. Las razones del cambio. El estigma de Nardalísima.

Hace unos meses en México me sorprendí cuando estaba haciendo zapping en el cable y me encontré con Utilísima: todos los programas que se emitían eran los mismos que pasaba Fox Life. Inmediatamente le pregunté a gente “de adentro” cuál era la onda  y me contestaron: el canal dejará de existir en breve para tomar el nombre con la marca de Murdoch. Hace poco tiempo la noticia se hizo oficial. De hecho, el nuevo logo del canal aparece entre los sponsors de la feria Masticar.

El grupo del magnate de medios más importante del mundo compró la señal creada por el argentino Ernesto Sandler en el 2007. La cuestión es que nunca pudieron encontrarle la vuelta para expandirla al resto del continente y el propio Sandler (que se mantuvo al frente de la empresa) se tuvo que ir en el 2010. La señal que comenzó a difundirse en el 96, bajará la palanca. En una entrevista con la Revista Apertura repasa los hechos.

- ¿Qué sintió cuándo se enteró que Utilísima pasaría a ser Fox Life?

Como argentino siento que me sacan el dulce de leche, como empresario puedo comprender la decisión. Me enteré hace cerca de un mes, gente de Utilísima me llamó para informarme.

-¿Por qué cree que desde Fox tomaron esta decisión?

Siempre estaba la idea de que Utilísima era algo antiguo, que representaba una mujer que estaba extinguida, que era muy localista. El espíritu corporativo, el aspecto juvenil que domina el mundo contemporáneo, ese criterio era muy fuerte dentro de Fox. No sólo dentro de corporación a nivel Estados Unidos, sino también en el perfil local. Pese a hacer cosas importantes como llevar a Narda Lepes, para aggiornar la programación, estaba esa sensación de que había que iniciar cambios y me pareció correcto de mi parte no estorbar en esta pretensión. Que mi peso no sea un estorbo. Por eso en 2010 preferí apartarme.

Me contaron que se armaron páginas en Facebook y blogs pidiendo que vuelva el antiguo Utilísima. Se perdió mucho contenido original. La gente le dice "Nardalísima", porque se repite el programa todo el tiempo, dice Sandler

Entiéndalo como un hecho político, lo primero que ocurrió cuando yo me retiro es que la mayoría de la gente que quedó demostró que había que liquidar al antiguo príncipe. Todo lo que se había hecho antes había que hacerlo desaparecer. El éxito del pasado era demasiado fuerte ante los fracasos del presente. Era una especie de Dorian Gray que nadie quería mirar. Los que fueron más leales a la antigua corriente, por así decir, se terminaron yendo. Se incorporaron hombres a la producción para hacerlo más unisex. Hubo cambios profundos en la producción, inclusive cambios que tuvieron que ver con dejar los estudios de grabación y mudarse a Martínez. Hubo una reacción del antiguo público que empezó a ser muy hostil contra el nuevo Utilísima. Me contaron que se armaron páginas en Facebook y blogs pidiendo que vuelva el antiguo Utilísima. Se perdió mucho contenido original. La gente le dice "Nardalísima" porque se repite el programa todo el tiempo.

- Cuando se enteró del cambió, ¿no pensó en comprar la marca de nuevo?

Cuando me entero empecé a negociar para comprar la marca, porque es una marca que tiene que ver con la cultura nacional. Crónica y Utilísima son las marcas del pueblo. Como empresario perder esa marca es algo terrible.

- ¿Cómo vienen las negociaciones?

Estoy en eso, no tuve respuestas muy positivas. No tengo mucha fe.

- ¿Se arrepiente de haber vendido Utilísima?

No me arrepiento. Sabía que no podía pasar del Río Uruguay. Quería hacer de esto (por Utilísima) una marca internacional. A mí no me daba el resto y era prudente buscar alguien que impulsara la empresa.

- ¿Qué cree que puede pasar con la marca? ¿Lo utilizarán para algunos programas?

No sé cuáles son las intenciones de Fox. Pero ponerle Utilísima a un programa es como tirar una Coca Cola al océano.