Sobre la calle Castillo, en Villa Crespo, está el reinado de los sabores étnicos: vienen desde Tailandia y la India, con escala en Suecia, Jamaica y Cuba, para aterrizar en las ollas y sartenes de una cocinera con bajo perfil, pero alto vuelo.
Melão es una fondita y funciona desde 2009 en una calle barrial de Villa Crespo, casi en el límite con Almagro, lugar en el que uno no espera encontrarse nada más que casas. Y no será una casa, pero aquí se come como si se estuviera en la de la de una tía que viajó por todo el mundo y se trajo una selección de sabores, sin dejar de lado su origen latinoamericano.
Está atendida por la cocinera y dueña, Yilán Gil Guzmán, cubana, quien se mudó a los 19 años a Buenos Aires, y antes vivió en Colombia y México, de donde es su esposo y socio, Sergio Ibarra. En Melão, a cargo de la cocina están ella, Sergio, una cocinera mexicana y otra argentina.
La decoración es vivaz, con guirnaldas, platos y manteles de colores, cuadros y fotos en las paredes. La cocina está en el mismo ambiente que las mesas, de ahí la denominación "fondita".
Los platos van cambiando según la estación y la inspiración de la cocina y todos se cobran al mismo precio. Se caracterizan por sus salsas densas, las largas cocciones de las carnes, ser especiados y llevar ingredientes poco comunes para el paladar porteño promedio, como leche de coco, cacao, coco, chiles (como el amado chipotle), plátano y frijoles. Siempre con alguna proteína que puede ser pescado, langostinos, pollo o cerdo, y opción vegetariana. Acompañan salsitas.
Los miércoles son "de mujeres", porque en mesas de más de tres tenemos el postre de cortesía. Este día los platos son "de cocina callejera" ($ 175), como las "Empanaditas Colombianas" (vienen 6, con masa de maíz crujiente rellenas de carne desmechada con papas y otros sabores típicos, con salsa de Hoago y otra picantita), el "Palo Monte Mayombe" (guiso se pollo o verduras con sofrito criollo, ron, piña, aceitunas, pasitas y especias cubanas, sale con boniatos fritos y arroz con frijoles), y el "Patacón Pisao" (plátanos machos en doble cocción, con frijoles dormidos, pescado con coco, ensaladita fresca y salsa verde Guasacaca).
Los jueves "de antojos mexicanos" ($ 175 el plato + agua de fruta) tienen opciones como el Pozole Tapatío (guiso de maíz y chile guajillo sabroso, rojo de cerdo o verde de champiñón, con tortillas, rabanito, cilantro y limón) y las "Enmoladas y Enchiladas" (tortillas de maíz rellenas de tinga de pollo con baño de Mole Chapopote intenso y dulzón, crema, queso rallado, cebolla y cilantro, acompañado de arrocito rojo).
Los viernes gira el menú "La Vuelta al Mundo" (a $ 205 ó $ 195 para llevar), un clásico de Melão. Hay platos de nueve países distintos, como el "Encocao pal Currulau" del Pacífico colombiano (estofado afro de verduras, pollo o camarón y Hogao con coco; achiote, piña y un toque de licor de coco, con arroz blanco, plátano frito y ensaladita), el "Kaeng Ped Carrot Cub Phuk" de Tailandia (curry amarillo picante e intenso de verduras, cerdo, pollo o camarón, con verduras y zapallo, leche de coco y piña, acompañado de arroz blanco); o el "Hackard Jägarbiff" de Suecia (salsa cremosa de hongos de pino, papas en cubo y whisky, col guisada, queso rallado y tomillo, con verduras, pollo o camarón), el plato menos especiado de este menú.
Los sábados al mediodía (abren hasta las 17, ideal para nosotros, los que hacemos almuerzo-merienda sabatina) se puede pedir cualquiera de los platos de "cocina callejera" o de "antojitos mexicanos", y salen con café o té.
En nuestra última visita, se celebraba el Día del Celíaco, por lo que había una selección de platos sin TACC que te hacían bailar. Se degustaron enmoladas y enchiladas, y Patacón Pisao. Nos dejaron visitar Venezuela y volver a un México querido en cada bocado. Cada uno costó $ 195 con vaso de jugo de piña incluido: ¡precios y sabores de otra Latinoamérica!
Para beber, hay "aguas frescas del Chavo del 8" (de fruta natural) en vaso o jarra, "Limonada Guantanamera" (con hierbas, jengibre, azúcar mascabo y hielo, $ 125), y "La Rusa sin Cantarito y Borracha" (mix de frutas cítricas, refresco de naranja, sal, limón, chile y hielo, $ 125). A las dos últimas se les puede agregar un par de shots de Ron Silver Dry o de tequila (+ $ 50).
También hay cerveza de litro ($ 110) y "Micheladota" (cerveza de litro más un preparado especial, $ 125). Y existe la opción de descorche de vino ($ 85).
De postre, "Parfait Melão" (crema fría e intensa de sabores variados, salsas, compota de frutas y crumble especiado según el sabor), o bien se puede ir por un heladito de La Flor de Almagro, de la que hablamos en https://bit.ly/2KbuQB8.
Además, se puede pedir cualquiera de los platos del menú para llevar y preparan tamales por pedido ($ 65 c/u), rellenos de pollo con mole chapopote, de rajas con queso, de frijoles con queso, de puerco adobado, o de piña y leche condensada para los dulceros.
También se dedican al catering, ideal para un evento con comida muy distinta. ¿Querés dos ollas, una de curry, otra de estofado afro, para agasajar a tus invitados? ¿O bocaditos mexicanos? Te lo preparan, y llevan todo para servirlo, incluso los mozos.
Y "Cuchareando por el mundo" es una cena que realizan el primer y tercer sábado de cada mes. Consiste en un menú degustación inspirado siempre en una región distinta. El sábado19 de mayo, le toca a India del Sur; el 2 de junio a Colombia caribeña; el 16 de junio La Ruta del Mole, y el 30 de junio, a Cuba popular.
Para ir, hay que reservar con antelación: a infomelao@gmail.com ó al (15) 6278-2059.
Sólo efectivo. Precios de mayo de 2018. Melão queda en Castillo 52. Teléfono: 4854-5920 / pedidos al (15) 6278-2059. Horarios de atención: miércoles a viernes de 18:30 a 23:30; sábados de 10 a 17; 1er y 3er sábado del mes de 19:30 a 23:30.
En tan solo 25 m2, con 16 cubiertos en su interior y 15 al aire libre, una arquitectura sumamente creativa, iluminación tenue y música tranquila, Casa Seis, de la mano de su creador, Fidel Pérez Ochoa, propone degustar vinos poco convencionales y platos que siguen la misma línea por su creatividad.
Es verdaderamente un oasis en el medio del centro de la gran ciudad. La propuesta gastronómica del Restaurant Patio #378 resulta tan variada, como de excelente relación precio calidad. De la mano del chef Facundo Díaz, se ofrecen diferentes opciones para cualquier hora del día, así como coctelería de autor que también puede disfrutarse en el patio al aire libre, junto a la piscina.
La Boca es indudablemente "xeneize" (tal como se dice "genovés" en el dialecto ligure). Y es el único barrio de CABA emparentado únicamente con una ciudad italiana, porque allí se asentó la mayoría de los inmigrantes que llegaron desde Génova. Tan es así que el Club Atlético Boca Juniors fue fundado en 1905 por cinco genoveses. Si bien la Bombonera no tiene un restaurante dentro de sus instalaciones, desde el año pasado uno puede comer en "Genovés", bodegón moderno con una vista privilegiada del estadio. La cocina, comandada por el chef Pablo Greco, cuenta con algunos platos identificables con la gastronomía regional de la Liguria, pero aúna esas tradiciones con la parrilla argentina y otros platos de la culinaria porteña reversionados.