L’Eau Vive

El restaurante de las “monjas” de Luján

Lunes, 16 de mayo de 2016

¿Cómo explicar que estas monjas no son monjas? Si todo el mundo conoce a este lugar más por la condición personal de quienes están al frente del restaurante que por el nombre del lugar (L’Eau Vive de Argentina)

L’Eau Vive de Argentina – Constitución 2112, Luján - Teléfono: (02323) 421-774. Martes a sábados mediodía y noche, domingos y feriados al mediodía. Visa y American Express.

Cocina: Francesa Clásica

Localidad: Luján, provincia de Buenos Aires

Precio: $$

¿Cómo explicar que estas monjas no son monjas? Si todo el mundo conoce a este lugar más por la condición personal de quienes están al frente del restaurante que por el nombre del lugar (L’Eau Vive de Argentina). Lo cierto es que la propuesta, que ya tiene sus años y una equivocada imagen de lugar costoso, está atendida en su totalidad por Trabajadoras Misioneras de la Inmaculada de Familia Misionera Donum Dei”

Es decir, son laicas consagradas que “como las primeras vírgenes de la Iglesia primitiva, consagran su vida a Jesucristo”. Eso explica que si uno intenta hablar con las camareras, seguramente no te miren a los ojos, sino que con la vista baja solo dirigirán algún que otro monosílabo al visitante. 

No se interprete esto como descortesía, sino que dicha actitud forma parte de su propia idiosincrasia. Cuanto más silenciosa sea su presencia mejor para ellas, aunque uno pretenda saber de dónde viene, cuánto hace que están en la Argentina y algunas cosas más.

Hace tres años fuimos a conocer L’Eau Vive de Argentina, donde nos sorprendió que, en medio de la comida, todo se detuviera para cantar el Ave María de Lourdes. Las misioneras son mayormente de origen francés, muchas de ellas de raza negra. 

Pero en la casa (o abadía moderna como ellas mismas la llaman) se habla también inglés, italiano, portugués y por supuesto, castellano. Todo lo que se recauda en el restaurante es para obras de beneficencia. Hay que destacar que en L’Eau Vive no ofrecen “nouvelle cuisine”, sino cocina francesa tradicional, del estilo “Cordon Bleu” como dice en la web del restaurante. 

Las porciones son bien grandes, y las famosas papas Dauphine (bombas de papa), le dan contorno a la mayor parte de los platos de la carta. Como se aprecia, habíamos derribado de golpe varios mitos: las monjas no son monjas, la cocina es francesa tradicional y no moderna, y L’Eau Vive es mucho más accesible de lo que nos imaginábamos. Sorpresa mayúscula fue que la nota original, escrita hace ya más de tres años, haya sido (y continúa siéndolo) una de las críticas más leídas de la historia de Fondo de Olla ®.

PARA MUCHA GENTE, L' EAU VIVE, EL RESTAURANTES DE LAS MONJAS DE LUJÁN QUE NO SON MONJAS, ES UNA RAREZA AÚN NO DESCUBIERTA. VALE LA PENA LA EXPERIENCIA.

Fuera de todas estas consideraciones que hacen la diferencia respecto de un restaurante tradicional, en L’ Eau Vive te van a atender muy profesionalmente, con discreción y sin que exista, por supuesto, ningún abuso de confianza de parte de las camareras (eso que a veces molesta en otros lados modernosos). Y ello es igual en los 22 restaurantes de la congregación que funcionan en distintas partes del mundo.

Hay que decir el comedor está bien decorado, es pulcro, pero con onda retro años ’80, tipo salón de fiestas. Hay que considerar que aquí los horarios son más bien “tempraneros” y estrictos, por lo que cuando cambia el día lo mejor es dar por terminada la comida. Y ojo con sentarse de manera poco elegante, ya que te llamarán la atención. 

La carta no sufre grandes variaciones. No hay que dejar de probar el mousse de foie casero (riquísimo) y el paté al coñac, ambas excelentes entradas. Hay además crêpes (a l’indienne o a la parisienne); ravioles au gratin; gnocchi a la nicoise; trucha meunière; medallón de cerdo a la florentina con papas dauphine; conejo a la Bergère con papas ídem; faisán aux capucines con las mismas papas y espinacas; pato con ananás, papas y champiñones. Los sábados, como plato del día, tienen perdiz a la crema de champiñones con papas dauphines (¿cuándo no?), y los domingos, cordero a la forestière con las infaltables dauphine.

También es posible encontrar en la carta algunas licencias “aporteñadas” como milanesas de pollo con papas fritas; pollo a la parrilla con ensalada mixta, y bife grillé con guarnición. No es lo recomendable, claro.Para el final, café liegeois; copa Gran Duc, profiteroles de chocolate, y flan casero. Hay pocos vinos, pero a precios más que razonables. L’ Eau Vive es una experiencia distinta, sin dudas. Y una buena oportunidad de reencontrarse con la refinada cocina francesa, de “academia” por decirlo de alguna forma, la de porciones generosas.  

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